Cuando pensamos en calzado de seguridad, muchas veces lo primero que se nos viene a la mente son los clásicos modelos negros reforzados. Pero no todos los trabajos requieren lo mismo. Y elegir mal puede significar incomodidad… o accidentes.
Entonces, ¿botines o zapatos de seguridad? Todo depende del entorno, el tipo de riesgo y el tiempo que se pasa de pie o en movimiento.
Botines de seguridad: son ideales para obras, industria pesada, trabajos en exteriores o tareas con riesgo de aplastamiento. Ofrecen mayor protección del tobillo, buena sujeción y suelen tener suela antideslizante y puntera de acero o composite. (Muchas personas los llaman “botas”, pero el término más preciso en este caso es “botín de seguridad”).
Zapatos de seguridad: más livianos y cómodos para tareas menos exigentes, en ambientes cerrados o durante jornadas prolongadas. Hay modelos con buen agarre, transpirables y con diseños ergonómicos que priorizan el confort sin perder protección.
¿Y qué diferencia hay con el calzado de trabajo?
Es importante no confundirlos. El calzado de seguridad cuenta con elementos de protección como puntera reforzada, suela antiperforante o protección metatarsal. En cambio, el calzado de trabajo está pensado para uso laboral, pero no necesariamente incorpora protección: su objetivo es la comodidad o adaptabilidad al entorno, sin brindar resguardo frente a riesgos físicos.
En Garimport contamos con ambos tipos, en distintos talles, materiales y marcas reconocidas. Todos nuestros calzados están certificados por organismos internacionalesy cumplen con los requerimientos de seguridad laboral aplicados en Uruguay.
Nuestro consejo: no compres “por las dudas”. Elegí según la tarea, el entorno y la normativa vigente. Y asegurate siempre de que sea un producto certificado.